lunes, 13 de enero de 2014

TODO CAMBIA, NADA PERMANECE...

        Si nunca fue fácil acertar con lo que era necesario para mejorar la sociedad, ahora más que nunca cuesta adivinar qué hacer en nuestra intervención. Es cierto que los recursos son escasos, es cierto que los problemas crecen y que las emergencias se disparan. Pero el verdadero reto es saber qué hacer.

No vale repetir lo que venimos haciendo desde años, cada cual en su propio espacio. Toda la realidad social ha cambiado y los retos se parecen cada vez menos a los que teníamos a principios de este siglo XXI.

Asumir esto exige romper la costumbre, generosidad y salir del espacio de confort personal pero también organizacional.

¿Tenemos el valor de ser el cambio o sólo somos gente que imagina cambios desde el sofá? 



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